sábado, noviembre 29

¿Periodismo sin editores?

Sí, esa es la pregunta que causa polémica en foros, encuentros o cursos que analizan el periodismo actual y sus implicaciones con la tecnología. Este famoso concepto moderno del periodismo ciudadano, aquel que puede hacer cualquier ser que no haya ido a la Facultad de Periodismo o que trabaje en un medio de comunicación, es motivo de un debate delicioso. Traigo el tema al blog porque una vez más fue noticia esta semana tras los mortales ataques terroristas ocurridos en Bombay, India (Mumbai, para las agencias internacionales). El twitter (la plataforma que permite el envío de mensajes cortos a través de celular o de internet y que se lo etiqueta como microblogging), y los blogs fueron los reyes de la primicia. ¡Abajo la CNN! Ella misma, la todopoderosa cadena norteamericana, tuvo que hacer noticia con las fotos de un tal Vinu, que según el sitio web de la cadena con sede en Atlanta, es un fotógrafo con base en Bombay que colgó sus fotos en este link del popularísimo Flickr.
Los reportes sobre la instantaneidad informativa de los cibernautas-periodistas inundan la web en estos últimos días. Un despacho de Reuters lo comenta; la misma CNN lo reporta en una nota titulada Tweeting the terror, en la que se asegura que cada cinco segundos se enviaban, vía Twiter, 80 mensajes a teléfonos celulares, algo realmente asombroso.


De eso se alimentaron medios online e impresos, televisoras y radios, que hicieron noticia con las noticias que recogían los ciudadanos que miraban de primera mano el horror del terrorismo y que hacían algo sorprendentemente bien: periodismo de servicio. Porque pedir vía twitter o informar mediante esa tecnología que, en hospitales específicos, se necesitan pintas de sangre de tal tipo; reportar que tales personas están a salvo o dar teléfonos de contacto, es un claro periodismo útil, solvente y necesario.
Ya no se necesitan editores, sentencian algunos. Es el fin de los medios tradicionales y sus prácticas arcaicas, casi que celebran otros. Hay que cambiar o nos entierran, se repite en las redacciones. ¿Qué futuro se espera para el oficio con tanta tecnología e inmediatez? No se puede desviar la mirada. Hay un cambio, que no implica cambiar las esencias inalterables: búsqueda de la verdad a través de la mayor cantidad de reportería, ética informativa, claridad en el lenguaje. Pero lo cambiante es que ya no se puede pensar un periodismo de un consumidor pasivo. Eso es cosa del pasado. Ahora, aparte de la posibilidad de entregar información instantánea, los consumidores de medios son críticos feroces con un simple click en la versión online del medio; proponen cosas, pueden enviar fotos. En definitiva, quieren interactuar. Quieren ser parte incluyente.
Y los editores están allí. Aún se los necesita para ordenar toda esa maraña de información, para no solo enviar los qués, sino procesar los cómos y los porqués. En definitiva: para dar algo más que la información pura, para analizarla y proyectarla para que el consumidor informativo tenga herramientas para tomar decisiones de todo tipo. Se necesita un producto informativo empacado de forma ordenada, jerarquizada (sí, es una subjetividad por supuesto, ¿pero quién si no los sujetos son los que hacen periodismo?). Y se los necesita para alimentarse de esa maravillosa cantidad de información que pueden brindar esos ciudadanos-reporteros o cibernautas-reporteros. Phil Harding, ex director de noticias de la BBC, en una entrevista con Clarín lo dice claro: no hay que temer a la participación de las audiencias. Bienvenidos entonces esos periodistas que deambulan por las calles con un Smartphone o una camarita de bolsillo. Van a enriquecer las redacciones, que esperan sus aportes para procesarlos de la mejor manera.

2 comentarios:

Mónica Vicuña Molina dijo...

No estoy de acuerdo con aquello de que el periodismo ciudadano lo puede hacer cualquiera, quienes no precisamente se hayan formado en una escuela de Comunicación Social. Y quien vaya por la calle, cámara o celular con cámara en mano, por una sola y sencilla razón: no está preparado para procesar la información que tiene ante sus ojos, porque desconoce el tema o simplemente no está al tanto de los antecedentes de los hechos. Y las interpretaciones a primera vista pueden hacerse a la ligera y en forma errónea. Y una información equivocada puede volverse una mentira.
Entiendo que destaques la inmediatez de la tecnología y que por ella los periódicos impresos se volverán medios de comunicación arcaicos. Pero creo que eso está más próximo en países donde el internet y demás tecnologías de la información de avanzada están al alcance de la mayoría de la población y ese no es el caso del Ecuador.
Claro que tenemos que actualizarnos y renovarnos como periodistas de medios impresos tradicionales, que tenemos que buscar captar a los lectores con temas que realmente les interesen y así lograr que nos lean. Ese debe ser nuestro objetivo inmediato. Creo que aún somos muchos lo que, al igual que tú y yo, prefieren leer lo impreso que la versión digital de los medios...
En cuanto a que llegará el día en que trabajaremos sin editores, es posible que eso ocurra cuando todos los miembros de una redacción nos sentemos en una misma mesa, a planificar la edición diaria como compañeros en igualdad de condiciones y sin jerarquías, en la que todos aportemos con ideas que serán tomadas en cuenta para hacer un verdadero trabajo en grupo, como hacíamos en el colegio y la universidad.

Mónica Vicuña Molina

Tracy dijo...

No estoy muy a favor de que todos los periodistas de una sala de redacción se sienten a discutir los temas del día porque pasarían horas en dicha reunión y la noticia llegaría demasiado tarde al lector o televidente. En todo caso, esas reuniones se las debe realizar entre el jefe de cada sección y su gente y luego llevarlas a debate con el equipo de editores. Por algo existen personas más capacitadas en las llamadas jerarquias, no cualquiera puede ver la información como un todo, eso se lo consigue con experiencia, no solo con el hecho de graduarse y ser periodista