sábado, enero 17

Adictos, y también convictos

Tomado de enmediodelruido.blogsome.com

Observen las miradas a su alrededor. En reuniones. En los centros comerciales. En los eventos masivos. Son ojos hacia abajo, clavados en una pantallita de 6x6. El celular nos tiene obsesionados, a veces diría que presos. Y más aún si es un Blackberry o cualquiera de esos aparatitos llamados Smartphones. Estamos hiperconectados; somos objetivos fáciles; nos pueden perseguir, cernir (hay hasta GPS en algunos celulares, ¿han pensado en lo que realmente significa
eso?). Si el servicio funciona no importa dónde este
mos: puede ser en Cuenca o Tokio; en Guayaquil o Nueva York. Si hay un messenger incluido (a no ser que se decida a bloquear todos los contactos y ni así porque quedan los messenger tipo BlackBerry) la instantaneidad nos acecha.

Son maravillosos realmente. Estoy hiperinformado, sé que pasa en el mundo (o en lo que las agencias informativas dicen arrogantemente que es el mundo) casi en el momento que ocurre si me suscribo a algunas alertas. Y mejor (¿o peor?) si uso Twitter, el telefonito no parará de timbrar, no dejará de vibrar o de sonar con mi nostalgia musical del momento. Hay más usos: si me pierdo, puedo salir de algún atolladero buscando en un mapa virtual. Sí, es cierto. Son espectaculares. Pero también enfrentémoslo: ¿Hasta qué punto no estamos cayendo en una adicción? ¿Cuántos de ustedes pueden dejar de chequear sus dos, tres, cuatro correos? ¿Cuántos pueden dejar de ver días o semanas, su Facebook o el Hi5?

No quiero sonar exagerado. Obviamente este cuadro se enmarca mucho más en lo que los marketeros llaman los adultos jóvenes contemporáneos (25 a 45 años). Lo que sí es real es que ya se viene hablando de la movildependencia y mucho antes ya se escribía y comentaba sobre la adicción al internet. Hay información seria sobre el asunto. Dos jóvenes menores de 18 años han sido tratados en España por su adicción al móvil; la Universidad Rutgers de Nueva Jersey realizó un estudio en que comparó la adicción al Blackberry con las características que tienen los drogodependientes y advirtió que en un futuro las compañías podrán ser objeto de demandas de sus trabadores adictos por el excesivo uso de los aparatos por obligación laboral. Además, hay sitios online especializados, como este de apoyo a abogados (Legalsupportpersonnel.com), que aconsejan cómo ayudar a un adicto a los teléfonos inteligentes luego que dan los tips necesarios para identifcar si alguien lo es.

¿Responde a mensajes a la medianoche? ¿Cuando no hay mensajes nuevos, aplasta el botón de refrescar? Solo dos preguntas divertidas que pueden arrancar un sí con sonrisa incluida a muchos. Creo, sin drama, que la realidad es que está en juego nuestra libertad individual y que estará más en riesgo la de los niños de hoy que vivirán más conectados que nunca a la tecnología. Lo reflexiono más luego de leer un texto entretenidísmo en el blog del periodista argentino Hernán Casciari, que hace de buen papá y que le lee a su hijita el clásico cuento de Hansel y Gretel. En ese momento cumbre en que los dos hermanitos están perdidos en medio de la nada en ese bosque tétrico y amenazante, la nena solo tiene una respuesta práctica: "No importa. Que lo llamen al papá por el móvil".

3 comentarios:

Fernando Astudillo dijo...

Saludos cordiales

Respecto a su artículo del día domingo 18 de enero, en la seccio'n de la REVISTA, como usted bien dice, “ya se viene hablando de la movildependencia mucho antes”. Es cierto, y se han hecho muchos estudios y elaboraciones frente al fenómeno. En realidad puede llegar a ser preocupante esto, empero, no podemos descartar el gran uso que podemos darle al internet, en youtube por ejemplo, entrevistas a filósofos, algunas inéditas, cortometrajes, etc. A propósito de cortometrajes le recomiendo “La ruta Natural”, claro, lo puede encontrar en youtube. Confieso, soy un “movildependiente” como usted dice, uniéndose a la gran cantidad de etiquetas que puedan existir para referirse a seres humanos particulares, es un significante que pronto se legitimará.

Recomendaría no etiquetar, traer nuevos significantes, darles m'as ideas a los psiquiatras y a la misma ciencia o tecnolog'ia a la que usted est'a criticando, ya suficiente sufren a los que les llaman farmacodependientes, alcohólicos, etc. Para qué más?.

Como es compromiso personal escribir, y escribir cosas, por mala redacción que sea, he escrito algunos textos sobre lo que bien usted expone.

Lo invito a mi blog, en donde tengo un escrito sobre el tema en el que hemos concordado. El nombre del texto es “El hombre inservible”. En realidad es un borrador, no le mando el final ya que aquí no lo tengo.

Blog: todostusdiosesmuertos.blogspot.com

Entre otros usos del internet, este es el del lado bueno.

Gustosamente…

Carlos Silva

alexa dijo...

LEI en una revista que uno de los actuales sintomas de desesperación y stress, es cuando se te queda el cel en la casa...
Me pregunto, como #%$/&/%%$#$$ podiamos vivir sin cel??, no lo se, eso pasa cuando la tecnologia llega y se queda, para beneficio de todos, ejm, el tv plasma, imposible no vivir sin él, los CD,s imposible no escucharlos y coleccionarlos, el mp3, en fin, la unica diferencia es que este aparatito, se volvio un apendice de nuestras manos, y no podemos ni ir al baño, sin él..
te mantiene informada, comunicada, ahora todos te pueden localizar, (mal para los que no quieren jejeje), escuchas musica, ves videos, alamacenas fotos y algun que otro mensajito que te llego al corazon, que nunca quieres borrar.
Nos mantiene en un mundo propio, te olvidas las personas que te rodean, es como una burbuja, hasta en el auto tienes que revisarlo, ahora sin que los buitres te pesquen, so pena de puntos menos, pero hasta ellos lo hacen, los he visto.

Lo malo es que te aisla del mundo, te hace presa fácil de la delincuencia, y hasta caes mal, cuando mensajeas mucho en tu trabajo, ....con tal de que no influya en él....es adictivo, y te hace lamparoso, para los que quuieren tener el último grito de la tecnologia, hacen lo posible por tenerlos....para mi tener uno económico a un Blackperry, diferencia no hay, pero para muchos si.

regaria muchas mas letras opinando sobre el A.C.I.A >aparato de comunicacion indispensablemente apreciado) ; )), pero seria en vano, el cel ya es parte de nuestras vidas y hasta que aparesca alguien con tumor cerebral ocasionado x este aparato, seguira siendo nuestro sueño hecho realidad..

Andrea dijo...

No podemos dejarnos llevar por algo que puede ser de nuestro completo dominio. Hay que tener vida!!! salir a caminar, a comer, a pasear, a trotar, a donde sea sin el bendito aparato infernal como lo llamo. Hay que vivir la vida sin el celular y sin nada que nos haga esclavos. Y somos dependientes porque queremos mas no porque sea una necesidad, NO LO ES. Cada vez veo a más gente con los aparatejos llamados Blackberry, hasta en el cine, lugar sagrado, en donde el celular NO ES BIENVENDIDO, la gente está chateando en el climax de la peli, y yo pienso: No puede ser, algo anda muy mal aqui. Y yo sigo con mi Nokia de hace 2 años, a penas toma fotos y malas de paso. Cumple con lo básico. Si los smartphones están de moda, bien por ellos, habemos gente que aún tenemos vida.