domingo, junio 28

Bendito Twitter por tu poder


Vandalismo en calles de Tegicugalpa. Foto del twittero Alex Cerrato

Si la información mediática fuera luz, hoy hubo una oscuridad reinante en Honduras cuando más se necesitaba luminosidad. Al menos eso es lo que dicen múltiples reportes independientes, parcializados y mediáticos sobre lo que ha pasado durante este día en el país centroamericano, en el que los militares dieron un golpe de estado y llevaron a Costa Rica a su presidente Manuel Zelaya.
Había oscuridad. En el momento en que la prensa está llamada a informar con más fuerza voltearon la cara y la programación seguía su trámite normal, como cualquier domingo de fútbol. Como cualquier domingo de misa.
¿Quién quedó ante esa oscuridad inicial? Twitter. Ya no me quedan dudas. Es una herramienta trascendental, poderosa y de gran valía periodística si se la sabe utilizar con prudencia. Es un señuelo, diría yo, porque pese a que hoy nos ha contado desde pocas voces hondureñas lo que pasa, siempre (si nuestra misión es periodística) habrá que cubrirse de dudas respecto a lo que nos dicen los twitteros, aún más los que toman claro partido en sus opiniones, no en sus informaciones, que son las que más valor tienen para necesidades informativas de este tipo.
Pero poder ver fotos antes que las tengan las grandes cadenas, vislumbrar el ambiente desde las propias calles de Tegucigalpa, enterarnos de detalles más rápido que la CNN, que sólo atinaba a poner a su periodista frente al palacio presidencial sin poder contrastar una fuente, es un ejercicio maravilloso de la tecnología. Es un ejercicio maravilloso de lo que si se canaliza con prudencia es la esencia de lo que se llama ahora periodismo ciudadano.
A través de los denominados hashtags (#crisishn #honduras, entre otros) todo el día se ha podido seguir la crisis de este país en una especie de cascada informativa que parte desde los propios twitteros de Honduras, alimentados por toda la otra información que transmiten desde afuera los microbloggeros mundiales.

Nube de humo cerca de la zona del palacio presidencial. Foto del twittero MasterLenus.

Mientras más cerca se está del evento informativo, mejor para el lector, es una máxima periodística precisa para este universo Twitter. ¿Cuánto confiar? Pues siempre será ese el ejercicio de los editores. Es, debe ser, ahora una fuente más para las redacciones. Tiene que serlo para dejar atrás esa mirada cómoda de solo escoger las agencias informativas de siempre (el cable, decimos adentro), sin, por ningún motivo, querer decir con esto que los reporteros de estas agencias no están también fajándose en las calles haciendo su labor. Es, sencillamente, una opción más. Una carta adicional que está para usarse.
"Si dejo de twittear ya saben qué pasó", decía Alex Cerrato, un twittero desde Tegucigalpa, que contó poco a poco cómo los militares entraron al canal 11 para cerrar la señal televisiva.
¿Quién quedó ante esa oscuridad informativa, ante ese silencio propio o el impuesto por las botas? Pues Twitter.

1 comentario:

opab dijo...

Estimado Fernando, saludos y un abrazo desde El Alto y La Paz Bolivia.

Concuerdo contigo. Y me quedó con esta frase: "Es una herramienta trascendental, poderosa y de gran valía periodística, si se la sabe utilizar con prudencia".

Pablo Peralta, @lafronterados