
El periodista Carlos Víctor Morales, impedido de entrar al estadio de Barcelona.
Tomado de El Universo
Un periodista deportivo tiene prohibido ingresar al palco de prensa del estadio del Barcelona, el equipo más popular de fútbol del Ecuador. Carlos Víctor Morales "perdió objetividad", según la directiva del equipo amarillo, por ser demasiado crítico.
Así, Morales, un periodista con décadas de trayectoria en Ecuador, no puede hacer su trabajo como siempre. Le costó el veto cumplir uno de sus roles (de periodista),el de fiscalizar y ser crítico con la dirigencia de un equipo que ilusiona a gran parte de un país y que el año pasado estuvo a un punto de perder la categoría.
Este no es solo un tema de fútbol o de apasionamientos. De si el periodista es demasiado duro con los directivos o si le cae bien o no a un sector de la hinchada del equipo. Este es un tema que demuestra una vez más lo que está pasando en el país frente a la institucionalidad de la prensa.
No solo es el poder político -que le ha puesto apellido a la prensa ecuatoriana (mafiosa, corrupta)- el que muestra estos signos de ira e incomprensión contra el periodismo cuando ejerce su función fiscalizadora, esa que ha sido históricamente un pilar de las sociedades democráticas. Ahora también es el poder deportivo el que pierde las casillas por ser criticado. ¿Hay errores? Por supuesto que sí, no me cansaré de decirlo. ¿Son esos errores, de acuerdo a la subjetividad de cada crítico, excusas para decisiones como esta?
Eduardo Maruri, presidente de Barcelona, y ex asambleísta constituyente de oposición al actual gobierno, es el promotor y defensor de un veto a un periodista. Algo que juristas de peso ya han declarado inconstitucional y que ha desatado una ola de críticas que a un hombre de marketing y de relaciones públicas como Maruri le ha de estar quitando el sueño.
El presidente de Barcelona, que asegura defendió la libertad de prensa en la Asamblea Constituyente, dice que Morales ha hecho falsas acusaciones y se ha declaradado públicamente "detractor" de la directiva. ¿Se imaginan a los directivos de Boca Juniors de Argentina o del Colo Colo de Chile prohibiéndole el ingreso a cada uno de los periodistas que los critican fuertemente? Creo que el palco de prensa tendría algunos huecos en la Bombonera bonaerense o en el Monumental de Santiago.
Puede que el cara a cara de anoche en un programa deportivo, como se vislumbra, levante una prohibición absurda en los próximos días. Puede que sí. Pero este capítulo me deja esa sensación amarga de que la semilla de ira esparcida contra la prensa está generando cosecha.