Mostrando entradas con la etiqueta México. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta México. Mostrar todas las entradas

sábado, enero 16

Miremos ese espejo de terror

3 comentarios. Añade el tuyo

Tomado de www.ciperchile.cl
Las cifras son de escándalo: 11 periodistas muertos en el 2009; 57 desde el 2000. La situación del periodismo en México es "más que dramática", según lo denunció hace poco la organización Reporteros Sin Fronteras. El narcotráfico y el poder detrás de ese negocio de terror ha desembocado en un proceso crítico para los comunicadores de este país, sobre todo en las zonas con mayor influencia de los carteles de la droga.
"Tú solo tienes que informar. Ni investigas, ni opinas ni editorializas". La amenaza la escucha Juan Cuevas, al otro lado de la línea telefónica, según recoge un reporte de la AFP. Él, director de un diario del estado de Guerrero, sabe muy bien lo que es el que un narcotraficante lo llame y le quiera dar directrices. Como Cuevas, hay decenas de reportes de periódicos pequeños en los que el periodismo de investigación, a punta de una advertencia que dibuja una pistola en la cabeza, ha desaparecido.
Los informes hablan de redacciones de ciudades en las que la autocensura campea, de cadáveres de periodistas que un día pueden aparecer con un cartel que dice "esto me pasó por escribir lo que no se debe", o de periodistas que deciden abandonar el oficio.
La situación parece inverosímil cuando uno se detiene a reflexionar hasta qué punto el asunto es inmanejable cuando la Procuraduría General de la República ha creado una Fiscalía Especializada en Delitos contra Periodistas. O cuando se lee que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó solicitar casi 800.000 dólares para montar este 2010 un programa de protección a periodistas que incluye la creación de una casa refugio para comunicadores amenazados y en riesgo.
¿Qué llevó a México a este doloroso trance? ¿Qué llevó a una parte de la sociedad mexicana a privarse de la posibilidad de una prensa libre que la informe sobre las podredumbres que la acechan? Me saltan estas dudas y me pongo a pensar en Ecuador, un país hasta hace muy poco vía de tránsito de la droga, pero que hoy, tras operativos policiales, ha demostrado ya visos de ser un productor de coca con laboratorios que ya no solo están en la frontera con Colombia, sino que llegan hasta la misma zona urbana de Guayaquil, algo impensado en el pasado reciente (la Policía decomisó casi 70 toneladas de droga el 2009, más del doble de las 30 del 2008).
Hay que mirarse en el espejo de México. La droga trae todo un proceso sufrido en Colombia, vigente en México (delincuencia organizada, extorsión, lavado, secuestro, sicariato...). Y también vomita amenazas a la prensa que quiere informar de ello con seriedad, analizando los procesos, tratando de entender el bosque en medio de las ramas.
Yo me pregunto por todos esos periodistas que están ajenos a los centros de poder tradicionales de Quito, Guayaquil o Cuenca. Todos esos reporteros que trabajan para medios pequeños que en algún momento intentarán tocar los temas espinosos. ¿Tienen alguna posibilidad real de ejercer, con la seguridad que debe garantizarles el Estado, un periodismo que hurgue en esos entresijos?
Miremos ese espejo mexicano. Ellos, algún día, tuvieron los atisbos de que algo grave se les venía. Y su clase política, aquella que ejecuta las políticas de seguridad, no reaccionó. O no quiso reaccionar.

jueves, marzo 5

Reflectores para el poder, no periodismo aséptico

2 comentarios. Añade el tuyo

La venganza de los carteles mexicanos llena morgues diariamente en este país.
Tomado de www.larazon.es

México se está desangrando. Cifras recatadas precisan que unas 14 personas por día murieron el 2008 por crímenes relacionados a la guerra entre las bandas de narcotraficantes y en lo que va del 2009 la media ya superó los 15 asesinatos.
Los medios, los analistas, hablan de que la crítica situación de violencia es una amenaza a la viabilidad del Estado y de la propia nación mexicana. Las autoridades movilizan al Ejército y a la Policía, pero la situación no se puede controlar. La franja fronteriza norte está bajo poder del narcotráfico, se informa; es noticia cuando Ciudad Juárez no tiene muertos un día, y el poder hace las típicas declaraciones de que la situación puede estar bajo control.
Tanto temor generan los narcos que Rick Perry, Gobernador de la fronteriza Texas, en los Estados Unidos, pidió a su Gobierno que envíe tropas ante un posible esparcimiento del terror hacia territorio estadounidense.
El temor lo tiene también el poder. Además,le tiene miedo a la prensa. Esta semana, el Procurador General de México, Eduardo Medina Mora, levantó polvareda con un pedido a los periodistas en el que usó un eufemismo: autorregularse, pero que en la práctica es un pedido de autocensura.
"Cuando la violencia se muestra repetidamente fuera del contexto de su combate, la criminalidad se trivializa, aparece como omnipotente e invencible y provoca desánimo o parálisis entre la población". Palabras más, palabras menos, la esencia de esta frase es la misma que la del ex ministro de Gobierno de Ecuador, Fernando Bustamante: la prensa acrecienta la percepción de la delincuencia.


Infografía de Milenio (aquí ampliada). Las muertes del narcotráfico en enero del 2009 en comparación con el mismo mes en años anteriores.

Medina se refiere a su escenario: el mexicano. Un análisis de la AFP sobre el debate resume así este cuadro: "Las imágenes de decapitados, incinerados, cuerpos diluidos en ácido, así como mantas (pancartas) que cuelgan en puentes y parques públicos a través de los cuales los narcos se amenazan y a veces vinculan a funcionarios con el crimen organizado, son algunos de los contenidos cotidianos en la radio, televisión y periódicos en México".
El debate es viejo. ¿Las cosas no existen porque la prensa no las informa? ¿Los crímenes se reducen si no aparecen jerarquizados en las páginas de los diarios? ¿Cuánto de show les damos a los criminales cuando se publican sus mensajes, sus cadáveres con letreros que indican una nueva venganza? ¿Cuál es el real deber del periodismo frente a este escenario?
La respuesta es obvia. La sociedad necesita un periodismo que muestre su espejo. Que abra, con ética, sin sensacionalismos, con prudencia que no significa autocensura, un debate sobre la realidad. Que sea un necesario contrapoder; que critique, si la existe, la inacción o negligencia del Estado para defender a los ciudadanos, esos que pagan sus impuestos para que el aparataje de seguridad estatal funcione. Que informe también de las mejoras y éxitos en esa lucha contra la criminalidad.
Lo que se necesita es una prensa que conjugue el triángulo de los valores fundamentales que se repiten en los Códigos de Ética de los medios del mundo: Verdad, Responsabilidad e Independencia.
Javier Darío Restrepo, periodista colombiano, instructor de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, quien es ya un clásico al hablar de ética periodística, ha topado el tema en bastantes oportunidades en sus charlas. En Sala de Prensa, asegura lo siguiente:
"Ante un terrorista que con su bomba se propone difundir el miedo, la desconfianza y la admiración aterrorizada por la aparición de un nuevo poder, ¿es posible que la palabra del periodista genere serenidad, confianza y rechazo del nuevo poder? En varios talleres hice ese ejercicio, en todos se comprobó que un periodismo pasivo y rutinario le da la razón a la señora (Margaret) Tatcher, de quien es la afirmación sobre la simbiosis entre terroristas y periodistas; y se descubrió que un periodismo activo y de propuesta tiene técnicas y recursos para enfrentar con eficacia la palabra a las bombas".
De regreso a México, su prensa y varios sectores respondieron con indignación al pedido de su Procurador.
"Hay que ponerles los reflectores a los narcotraficantes, hay que ponerlos en una casa de cristal, para que todo mundo pueda verlos, dar testimonios y combatirlos. La oscuridad, la censura, lo confuso, no favorece la lucha contra el crimen organizado", indicó el presidente de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía del Senado de la República, Carlos Sotelo, según recogió La Jornada.
¿Reflectores a los narcotraficantes? Más bien luces intensas para el proceso criminal. Para ellos están las leyes. Los reflectores potentes, los necesarísimos, deben ser para los que los dejaron crecer. Para los que no los saben controlar. Para los que viven de sus coimas.