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domingo, julio 18

Para ver con los dos ojos

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Tomado de www.bismanphoto.com

En Finlandia, desde este mes de julio, es un derecho ciudadano acceder a una conexión de internet de un mínimo de 1 megabyte por segundo. Es el primer mundo que está pendiente de orientar sus leyes para que sus ciudadanos tengan acceso al conocimiento que hoy circula velozmente y cada vez en mayor medida por la web.
El objetivo finlandés es que en cinco años el acceso mínimo sea de 100 megabytes por segundo. Increíble y envidiable cifra, cuando comenzamos a comparar nuestras distancias (recuerde bien su modesta conexión de 256 kbps que le hace dar más de un coraje).
Ecuador, en el afán de disminuir la brecha digital, ha tomado algunas medidas
últimamente que, de a poco, han conseguido abaratar los costos del servicio de internet de banda ancha. Es obvio que, pese a los esfuerzos, falta mucho por hacer. Sobre todo en lograr que el acceso sea masivo, un objetivo que en el siglo XXI es vital para la competitividad de cualquier país.
Si bien los teléfonos celulares juegan cada vez más un papel preponderante para el acceso al internet (en el futuro mediato será casi regla común que estos aparatos brinden este servicio a precios que irán mejorando), lo ideal es una masificación en los hogares, centros educativos, instituciones en general.
El tema del acceso ciudadano al internet lo ha topado el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, a propósito de las fiestas julianas. Él ofrece hacer de esta una “ciudad digital”, dotando de puntos de acceso gratuito a internet en diversas zonas turísticas.
Suena positiva su promesa. Ojalá se concrete y que otras ciudades del Ecuador piensen lo mismo y mejor. El acceso a internet es acceso al conocimiento. Seguir en un mundo deficitario en conexiones es como tener una sociedad que deambula con un solo ojo por las calles de sus ciudades. Van, parchados, viendo el mundo con una sola mirada, imposibilitados de entender esa otra realidad que se va forjando en el mundo on-line y que, lo acepten o no, los involucra, los influye ahora o los involucrará o los influirá mañana.
Y así como Finlandia, en Europa, ofrece garantías para sus ciudadanos, el mundo entero reclama el acceso a internet como algo ya básico. La
BBC hizo una encuesta global en 26 países a más de 27.000 adultos. El 79% respondió que el acceso a la red debe ser “un derecho fundamental de todas las personas”. Además, la mayoría mira a la red como un espacio positivo, un excelente lugar para aprender y que genera mayor libertad a sus vidas.
¿Ciudades digitales en el Ecuador? ¿Más y mejor acceso a internet? ¿Un servicio cada vez más barato? Son varios retos adicionales para los alcaldes ecuatorianos. Para las autoridades ecuatorianas en general. Para los posibles emprendedores que inundan la red con ideas en sus excelentes blogs y portales. Para todos aquellos que no quieran que sus ciudadanos y contemporáneos vayan por sus calles viendo el mundo con un solo ojo.

sábado, junio 5

Con licencia para odiar

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Tomado de www.fotolog.com

El odio se riega por internet y las redes sociales son un vehículo para descargar pasiones de forma colectiva. Algunos grupos que se crean en Facebook parecen un chiste, pueden arrancar una sonrisa, pero tienen una carga profunda que se presta para el análisis.
Hay para todos los gustos. Desde aquel inquieto ciudadano que se siente contrariado los sábados por la mañana y que decidió crear un grupo llamado “Odio las cadenas nacionales del Presidente”, al que lo siguen casi 33 mil personas. O aquel otro que piensa que solo su preferencia musical es la correcta, por lo que hace una plegaria, secundada por más de 95 mil seguidores: “Dios, déjanos a Cerati y te mandamos a Arjona”.
Es el signo de los tiempos. Vivimos una época de peligrosa polarización. Los liderazgos políticos regionales y los críticos de esos liderazgos han abonado para el mensaje de los extremos. De blancos y negros, de estar con una visión o contra ella. De ser amigo o enemigo. Es un discurso que olvida los matices.
Las redes sociales son parte de ese espejo. Su reflejo muestra que no solamente en la región se acentúa la intolerancia. El centro Simon Wiesenthal, una organización judía que busca defender los derechos humanos y fomentar la tolerancia, publicó su informe Facebook, YouTube. Cómo las redes sociales desahogan impacto en el terrorismo digital y el odio, del que la prensa mundial se hizo eco recientemente. En él se hace un inventario de cómo estas dos redes sociales han sido el espacio para aglutinar virtualmente a grupos de odio. Hay desde los que buscan la muerte de los gays en Serbia; los que quieren que los rumanos salgan de Italia, o los griegos, miembros de un grupo que propugna la “supremacía blanca” y que comparte un video titulado Hitler, salvador de Alemania y su creencia de que “solo el nacionalsocialismo puede restaurar el orden y la disciplina, la esperanza, tan largamente destruida por el maligno sistema de la democracia”.
En definitiva, el centro identificó 11.500 sites que fomentan el odio y el terrorismo, y que el “más grande incremento” de desprecio digital ha provenido de Facebook y YouTube, sitios que luego de recibir este informe aseguran que han incrementado sus filtros de seguridad y trabajado en la eliminación de estos grupos.
El tema va más allá de Facebook. La BBC publicó hace poco una nota titulada El odio en internet también es social. En ella analiza cómo Formspring, la red social que permite hacer preguntas anónimamente con el objetivo de conocer mejor a amigos y a cualquiera que tenga una cuenta en el sitio, se ha convertido también en una especie de muro virtual para el insulto, en especial entre adolescentes, un grupo que puede tener un fuerte deseo de exhibición y ser poco reflexivo sobre la importancia de su reputación.
“Esta situación es seria porque generalmente los padres no están preparados para guiar a sus hijos en estas situaciones, y las escuelas no sienten la responsabilidad de intervenir”, le dijo a este portal el abogado brasileño Alexandre Rodrigues Atheniense.
¿Cuántas gotas podemos aportar a esos mares de intolerancia en nuestros pequeños espacios virtuales? ¿Lo reflexionamos cuando insultamos al equipo rival de fútbol y a sus hinchas? ¿Cuando participamos en las tradicionales cadenas de mails con insultos y montajes? El asunto no es si Cerati es mejor que Arjona. O al revés. O que el rock debe aplastar al reggaetón. Es simple convivencia. Es simple respeto por el gusto del otro.

domingo, agosto 2

¿Y si le roban la clave de su mail?

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Tomado de abc.net.au
Un pirata moderno, un hacker sin pata de palo ni parche en el ojo, se robó unos documentos digitales para llamar la atención. La noticia en el ambiente tecnológico fue tema de discusión mundial hace pocos días.
Previsiones financieras, proyectos y mails internos de la cada vez más exitosa compañía de microblogging Twitter fueron robados digitalmente y enviados a varios medios en la red, uno de los cuales, Techcrunch, los publicó, en una decisión editorial que riñe con la ética y que desató críticas de sus propios lectores.
Pero más allá del análisis ético, otro tema importante es la razón por la que el pirata digital le contó su hazaña al blog francés Korben. Allí dijo que lo hacía para mostrarle al mundo cuán vulnerables son los datos en internet de cualquiera de nosotros. “Nadie está a salvo en la red”, sentenció.
¿Es así de radical? ¿Los secretos empresariales corren peligro con algún antiético competidor? ¿La cuenta de mail de cualquier ser puede vulnerarse por una pareja celosa que decida contratar a alguien que sepa algo de informática? ¿Alguien más puede clonar la cuenta de Facebook y comentar las fotos de medio mundo poniendo en vergüenza a cualquier mortal usuario de esta red social? ¿Qué tan vulnerables o seguros estamos en Ecuador?
Las preguntas suenan escalofriantes. Y lo que dicen dos expertos guayaquileños en la temática también. Solo se necesitan sentido común y paciencia para acceder a información sensible. No se requiere ser un hacker o un experto en informática para vulnerar privacidades, e incluso los manuales de cómo hacerlo están regados en la red.
Basta tener acceso al computador de alguien en su casa u oficina. Así lo explica Eduardo Palacios, editor del blog de tecnología Tecnodatum.com: “Instalar un programa que registre todo lo que escribes (keyloggers) no es complicado. Por lo general, estos almacenan todo lo que escribes en un archivo y algunos, incluso, se lo envían por correo electrónico a la persona que lo instaló”.
Otra forma de conseguir claves de mails o de redes sociales, en algunos casos, es la simple paciencia y lógica. Eduardo Béjar, director de la Fundación de Ayuda por Internet (Fundapi), recuerda que la tendencia actual de interactividad constante y mucha exposición on-line es una debilidad.
Es la época del apogeo de las redes sociales, en la que se comparte información de forma pública.
“El tema se vuelve crítico pues mediante un buscador como Google se puede obtener información de mucha gente con base en lo que ellos mismos publican, y con esta información deducir sus datos personales, sus intereses, su ubicación para así crear un perfil básico de alguien. Y con ese perfil, eventualmente poder adivinar la clave del e-mail de una persona, o responder la pregunta que permite asignar una nueva clave para ingresar”, explica.
Béjar destaca que la mayor vulnerabilidad está en los usuarios con bajo nivel de conciencia de que no se debe compartir información sensible. El tema de comprar por internet es un ejemplo si se lo hace en sitios inseguros para el manejo de datos. Es vital entender que para ejecutar estas compras no se necesita el plástico ni firmar un voucher, tan solo saber el número de la tarjeta.
¿Cómo saber cuál website es seguro? Béjar hace dos recomendaciones clave: Fijarse si la dirección del sitio donde ingresan los datos de la tarjeta comienza con https:// (lo que certifica que los datos se transmitirán de manera segura desde la PC que se usa hasta el sitio web, ya que van encriptados) y buscar en Google información del sitio y leer comentarios sobre la experiencia de otros usuarios que compraron allí.
Palacios agrega otra sugerencia, que tiene que ver con la suspicacia del usuario (5): Asegurarse de no ser víctima de lo que se conoce como phishing, que es cuando un website copia el aspecto de otro para perpetrar una estafa o robar datos, como el de la tarjeta de crédito, lo que muchas veces se busca hacer vía e-mail.
Cuidado, prudencia, informarse mejor y también pensar mejor sus claves. Esas son las sugerencias. De lo contrario, puede dejar servido el campo para cualquier fisgón virtual si su clave es su nombre, el de su perro, cantante favorito o una fecha evidente. Ahí sí tendrá que chequear el estado de cuenta de su tarjeta. O el rostro virulento de su pareja.

domingo, junio 7

El BarCamp y el combate a la brecha digital

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Tomado de rinconeslejanos.files.wordpress.com

No es nada formal. Aquí el expositor no está con saco y corbata ni en un lugar alto, privilegiado, guiando a los demás, que callan mientras él dicta su conferencia.
No, más bien esto es una desconferencia. Sí, esa palabra moderna, creada hace poco para explicar la esencia de eventos gratuitos, principalmente tecnológicos, en los que todos participan y aportan para enriquecerse colectivamente, aterriza en Guayaquil para un evento que por primera vez se realizará en la ciudad: el BarCamp.
¿Qué es esto? En términos sencillos es una cita gratuita en la que cientos de personas se reunirán en el campus de la Espol en La Prosperina, el próximo 27 de junio, con un solo objetivo: transmitir conocimientos de manera colectiva sobre el mundo tecnológico actual.
Es una iniciativa importante, que se ha aplicado en diversos países y que ya en Ecuador se realizó hace poco en Quito. El BarCamp, cuyo primer evento fue en Palo Alto, California, en el 2005, va con la corriente de alfabetización digital en un mundo en el que cada vez más nos rodea la tecnología de una manera intensa en los más mínimos detalles.
¿Cuál es su filosofía? Tiene una muy descomplicada: la creatividad al instante. Es reunir a múltiples cerebros para que en ese momento decidan, bajo lluvia de ideas, de qué hablar y cómo interactuar en la cita. Aunque en Guayaquil, por motivos culturales, los organizadores aún apuesten a que una parte de la agenda de temas que se tratarán en el edificio de la Facultad de Ingeniería en Electricidad y Computación (FIEC) de la Espol, estará definida.
¿Cómo entender todo este fenómeno del Facebook, de la influencia de las redes sociales? ¿Cómo explicar la importancia de los blogs y su peso alternativo en la opinión pública de la sociedad? ¿Cómo aplicar nuevas herramientas en las oficinas para comunicarse mejor? ¿Qué es lo que impresiona tanto a mi hijo que lo hace cada vez más dependiente de un celular? ¿Cómo entenderlo?
Son tranquilamente preguntas que bien pueden ser digeridas en un evento así, si se va con la mente abierta para entender procesos que pueden ser distintos a las rutinas diarias de algunas personas.
“Lo que buscamos promover con el evento es, por un lado, acercar a la ciudadanía en general a estos temas tecnológicos, los cuales usualmente solo son tratados en costosas conferencias”, afirma Eduardo Béjar, director de Fundapi (Fundación para la Ayuda por Internet), organismo que busca proveer herramientas para que las ONG saquen provecho de la tecnología en su trabajo de ayuda social.
Béjar también menciona otro objetivo que va unido al entusiasmo de la comunidad on-line de Guayaquil que apoya este evento: fomentar el desarrollo local tecnológico al permitir que en la cita haya una interacción entre creadores locales que multipliquen las ideas en una cascada creativa colectiva.
Dar un impulso en el acortamiento de la brecha digital, ese espacio dañino para la competitividad de la sociedad que separa a los que navegan de una manera más fácil dentro de la tecnología y los que pierden tanto por no conocerla, es parte de la esencia de este tipo de eventos.
Miquel Ángel Prats i Fernández, doctor en Pedagogía y profesor de Nuevas Tecnologías en la Facultad de Educación Blanquerna de la Universidad Ramón Llull, de Barcelona, España, analiza la importancia de la búsqueda de una alfabetización digital en las sociedades modernas.
“Alfabetizar es instruir en los conceptos y procedimientos más básicos de la tecnología, es decir, en el caso que nos ocupa, aprender a leer y escribir con un nuevo lenguaje: el propio de los medios tecnológicos y audiovisuales. En definitiva, saber leer la tecnología y los medios audiovisuales (…) Saber escribir y comunicarse con ella con la finalidad última de llegar a ser libres y autónomos y, sobre todo, conocer los retos y oportunidades, así como las amenazas y límites que consecuentemente nos aporta”.

sábado, mayo 23

¿Adiós a los dedos manchados?

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Tomado de www.caccauldron.com

Los ecologistas radicales lo ansían. Están tan esperanzados en que ese día soñado llegue y que sus ojos puedan verlo antes de morir. Sí, ese día que algunos predicen está cerca: el de la muerte del papel. O de su extinción por partes, para no ser tan escandalosos ni absolutos.
El Kindle DX , presentado recientemente por Amazon, el gigante estadounidense de la venta virtual, reactiva un tema del que ya se ha hablado, pero que se anuncia está en un punto trascendental para su despegue: el de una futura sociedad que use cada vez menos papeles.
El Kindle es un lector electrónico. Caben en él hasta 3.500 libros, pueden hacerse anotaciones al margen como se las hacen en el papel, se reciben en él, vía inalámbrica, varios periódicos del día y, por sobre toda estas parciales características atractivas, da en el golpe a la crítica principal que se ha hecho a los impulsores del fin del papel impreso: tiene el tamaño y el manejo de una revista. Es como agarrar un ejemplar cualquiera, es como asir el periódico del día y leer en una pantalla finísima que parece papel. Es un golpe para los que aseguran que los románticos del tacto, esos a los que nos encanta palpar, oler y hasta ensuciarnos los dedos con las páginas, no plegaremos a las bondades electrónicas.
El mercado estadounidense -aún con su crisis una fuente esencial para las tendencias mundiales- ha tomado decisiones interesantes estos últimos días. Amazon mostró su Kindle (que por ahora se lo reserva on-line a un costo de $ 489) con un acuerdo de colaboración con el mismísimo The New York Times, tal vez el periódico más prestigioso del planeta.
El Times, en medio de una crisis feroz para los medios impresos del primer mundo que se preguntan cómo sobrevivir a un negocio que está en un cambio vertiginoso en sus formas no en sus esencias (ellos mismos tienen su propio edificio hipotecado), ya visualiza un presente inmediato en el que pueda disminuir los costos de producción que genera el papel, la tinta y toda esa maquinaria gigantesca que está detrás de un ejemplar impreso.


El Kindle DX busca popularizar la lectura de diarios en forma
electrónica.

Tomado de amazon.com

¿Es una exageración hablar de un futuro sin papel? Por lo general la lógica presente nos encadena a pensar que nuestras certezas actuales serán certezas futuras en muchos aspectos de la vida.
“Yo aprendí varias cosas, una, que el futuro no tiene por qué discurrir por criterios de sensatez”, reflexiona Joan Fontcuberta, el galardonado fotógrafo español, cuando recuerda su respuesta, hace ya varios años, a una investigación de mercado sobre qué le parecía un celular que pudiera tomar fotografías: “Una solemne estupidez a la que no le auguraba ningún éxito”.
Ya hace cuatro años, Bill Gates, el magnate estadounidense fundador de Microsoft, decía en una entrevista con The Times de Londres que estábamos al borde de un mundo sin papel, que se vive un momento en que está muy cerca un cambio clave en las formas.
¿Alguien pensó hace 16 años que, en términos de estadísticas de usuarios, casi cada ecuatoriano tendría en el 2009 en sus manos un celular que toma fotos? Hay otras preguntas más difíciles, que luego serán certezas que podrán extinguir imperios o firmas sin previsión. Joan Fontcuberta recuerda una en un texto publicado en el libro
¿Soñarán los androides con cámaras fotográficas?
Los accionistas de la entonces gigante de la fotografía, Kodak, escuchaban en 1985 a Colby Chandler, su presidente, denostar el futuro de las cámaras digitales.
“Las cámaras electrónicas son inviables porque a la gente le gustan las copias en color sobre papel, y la tecnología digital no puede proporcionar una calidad semejante (...)”.
Solo fue hace 24 años. El resto ustedes lo conocen. Han tomado tantas fotos ya.

martes, febrero 3

¡Es verdad, lo dice Wikipedia!

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Vivos que aparecen muertos. Villanos que se convierten en héroes. Desmayos que se tornan fallecimientos repentinos. Wikipedia, la enciclopedia electrónica libre, ha estado cargada en sus ya ocho años de historia, de estas anécdotas de falta de rigor en sus informaciones.
¿Vandalismo electrónico? ¿poca credibilidad de este website? ¿utopía de los profetas del aperturismo total online? Las críticas a la confiabilidad de Wikipedia no son nuevas. Ha sido despreciada intensamente por los puristas enciclopédicos, pero también defendida con pasión por los impulsores de un conocimiento libre, más democrático y menos acartonado, pero sobre todo ajeno a una visión de dictadura de los que afirman tener la última palabra en la publicación del conocimiento.
Ese menosprecio intelectual no ha logrado desvirtuar de un solo tajo todo un esfuerzo monumental -tal vez el más grande de la historia- para permitir el acceso libre a montañas de información enciclopédica.
Wikipedia, hoy en día el séptimo sitio con más tráfico en el internet en todo el planeta, está basada en el concepto wiki (creación colectiva de material en la web que se publica inmediatamente sin revisión) y tiene un batallón de voluntarios a nivel mundial que revisan lo que cualquier persona con acceso a internet puede ingresar o editar en la enciclopedia.
Políglota y diversa -al momento de escribir este post hay más de 11 millones de artículos en 265 idiomas, unos 2,7 millones en inglés y cerca de medio millón en español- Wikipedia es el sueño de Jimmy Wales, un estadounidense de Alabama cuya educación agrupada (en su aula recibían clases a la vez los alumnos de varios cursos) tal vez pueda dar luces del porqué de su idea colectiva, que hoy es impulsada a través de la fundación sin fines de lucro Wikimedia.

Jimmy Wales, cofundador de Wikipedia junto a Larry Sanger.
Tomado de Wikimedia.org

La realidad actual es clara: es la época de mucha reportería por internet. Es la época de sombrear textos en la red, de copiar y pegar y a veces hacerlos pasar como propios en los sitios web con fines de lucro que no ponen fuentes, que usurpan el trabajo informativo de otros. Es, también, la época de la popular dictadura de Google, que por momentos parece una caja mágica que lo tiene todo. Que ayuda, por supuesto, de una manera maravillosa como herramienta, ahora básica, para el oficio.
En esta época que, por ratos, se distancia cada vez más de ese palpar los libros olorosos a tiempo, las enciclopedias amarillentas o los atlas gigantescos tan difíciles de manejar, ¿es posible confiar en Wikipedia como una herramienta poderosa para el oficio y para la educación en general?
Hay algunos que dicen que no. El Departamento de Historia de la Universidad de Middlebury prohibió a sus alumnos citar a Wikipedia en sus trabajos de investigación. El coraje final llegó en la clase de Historia de Japón cuando varios alumnos afirmaron que los jesuitas apoyaron una rebelión del siglo XVII, cuando aquella comunidad religiosa no tenía ningún poder en la época, ya que vivían escondidos. ¿El culpable? Wikipedia, por supuesto.
Pero hay otros que aseguran que sí se puede confiar. Un estudio de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, encuestó a decenas de académicos para evaluar la credibilidad de Wikipedia. Los dividió en dos grupos: el primero debía leer un texto de su especialidad y el segundo acceder a un artículo aleatorio de la enciclopedia. La conclusión a la que se llegó es que la precisión de Wikipedia es alta.
Otro similar, de la prestigiosa revista Nature, hizo evaluar, por expertos, artículos de Wikipedia y de la clásica enciclopedia Britannica, referencia admirada en el mundo académico con 241 años de historia. Al final de la evaluación, los lectores, que no sabían a qué enciclopedia pertenecían los textos que revisaban, encontraron un promedio similar de errores en ambas publicaciones: en Wikipedia cuatro, y en la Britannica tres.
La polémica está servida. Críticos y defensores. Escépticos académicos y millones de confiados usuarios. De lo que estoy convencido (y que no es nada nuevo) es que no se puede confiar en una sola fuente. Mientras más visiones haya, mejor será para nuestro trabajo. Y mientras más cruces de textos se hagan, las certezas estarán más próximas. Es un principio básico de periodismo. Wikipedia es una fuente más, tal vez una interesante para adentrarse por primera vez en un tema que se desconoce. Que puede ser de ayuda, claro que sí, pero también de problemas de rigor si no se aplica la filosofìa de la duda, tan vital para la buena salud del oficio.
En esta época de aperturas, de participaciones colectivas, lo que no se puede es prohibir ni despreciar algo de una manera que pueda recordar a épocas oscurantistas. Es, como dice Jimmy Wales en una entrevista con Clarín, el tiempo de la comunidad. Es, además, el tiempo de entender que todo es perfectible. Y es, también, el tiempo de ser audaz: "Decirle a los chicos que no usen Wikipedia es lo mismo que prohibirles el rock".

sábado, enero 17

Adictos, y también convictos

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Tomado de enmediodelruido.blogsome.com

Observen las miradas a su alrededor. En reuniones. En los centros comerciales. En los eventos masivos. Son ojos hacia abajo, clavados en una pantallita de 6x6. El celular nos tiene obsesionados, a veces diría que presos. Y más aún si es un Blackberry o cualquiera de esos aparatitos llamados Smartphones. Estamos hiperconectados; somos objetivos fáciles; nos pueden perseguir, cernir (hay hasta GPS en algunos celulares, ¿han pensado en lo que realmente significa
eso?). Si el servicio funciona no importa dónde este
mos: puede ser en Cuenca o Tokio; en Guayaquil o Nueva York. Si hay un messenger incluido (a no ser que se decida a bloquear todos los contactos y ni así porque quedan los messenger tipo BlackBerry) la instantaneidad nos acecha.

Son maravillosos realmente. Estoy hiperinformado, sé que pasa en el mundo (o en lo que las agencias informativas dicen arrogantemente que es el mundo) casi en el momento que ocurre si me suscribo a algunas alertas. Y mejor (¿o peor?) si uso Twitter, el telefonito no parará de timbrar, no dejará de vibrar o de sonar con mi nostalgia musical del momento. Hay más usos: si me pierdo, puedo salir de algún atolladero buscando en un mapa virtual. Sí, es cierto. Son espectaculares. Pero también enfrentémoslo: ¿Hasta qué punto no estamos cayendo en una adicción? ¿Cuántos de ustedes pueden dejar de chequear sus dos, tres, cuatro correos? ¿Cuántos pueden dejar de ver días o semanas, su Facebook o el Hi5?

No quiero sonar exagerado. Obviamente este cuadro se enmarca mucho más en lo que los marketeros llaman los adultos jóvenes contemporáneos (25 a 45 años). Lo que sí es real es que ya se viene hablando de la movildependencia y mucho antes ya se escribía y comentaba sobre la adicción al internet. Hay información seria sobre el asunto. Dos jóvenes menores de 18 años han sido tratados en España por su adicción al móvil; la Universidad Rutgers de Nueva Jersey realizó un estudio en que comparó la adicción al Blackberry con las características que tienen los drogodependientes y advirtió que en un futuro las compañías podrán ser objeto de demandas de sus trabadores adictos por el excesivo uso de los aparatos por obligación laboral. Además, hay sitios online especializados, como este de apoyo a abogados (Legalsupportpersonnel.com), que aconsejan cómo ayudar a un adicto a los teléfonos inteligentes luego que dan los tips necesarios para identifcar si alguien lo es.

¿Responde a mensajes a la medianoche? ¿Cuando no hay mensajes nuevos, aplasta el botón de refrescar? Solo dos preguntas divertidas que pueden arrancar un sí con sonrisa incluida a muchos. Creo, sin drama, que la realidad es que está en juego nuestra libertad individual y que estará más en riesgo la de los niños de hoy que vivirán más conectados que nunca a la tecnología. Lo reflexiono más luego de leer un texto entretenidísmo en el blog del periodista argentino Hernán Casciari, que hace de buen papá y que le lee a su hijita el clásico cuento de Hansel y Gretel. En ese momento cumbre en que los dos hermanitos están perdidos en medio de la nada en ese bosque tétrico y amenazante, la nena solo tiene una respuesta práctica: "No importa. Que lo llamen al papá por el móvil".

martes, diciembre 2

¿Cómo los atrapo? Son tan jóvenes y escurridizos...

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Los lectores jóvenes deberían ser una obsesión para los medios impresos. Al final, son ellos los que continuarán o no con la tradición de comprar un determinado producto. Así que deberían preocupar. Y mucho a los editores y directores de periódicos y revistas. ¿Cómo convencerlos en esta era digital, en este mundo tan audiovisual? ¿Cómo enamorarlos en una época en que se repite tanto ese cliché de que los jóvenes no leen? ¿Es así, no leen?

Una certeza absoluta no habrá sobre el asunto. Estudios a fondo no existen y lo único que se puede hacer es aventurar con las percepciones obvias, con las observaciones básicas que se pueden hacer al respecto.
El tema me parece de necesaria reflexión en las redacciones. Hay la generalizada crítica de que los medios impresos a veces aburrimos a los jóvenes. Somos demasiado serios, acartonados, con tanto énfasis en lo político (en lo negativo dicen los críticos feroces), que las ventanas de escape de esa juventud (aquella que no quiere saber de la política por decisión propia) son pequeñas, no les permiten asomarse y tener un panorama amplio, que sea un espejo de ellos mismos.
Creo que una buena parte de la solución entra por la capacidad de participación de esa juventud en las páginas impresas o en las electrónicas de esos medios. La tecnología debe ser un aliado para ello. Lo pienso mucho más al ver este espectacular video en YouTube
elaborado por el Dr. Michael Wesch, profesor de Etnografía Digital en la Kansas State University.




Wesch tiene un canal de videos que exploran la cultura mediática y que, según lo que describe, busca fundir las ideas de la Ecología de los medios (en términos generales el estudio de la forma en que los medios influyen en los individuos y grupos y qué reacciones tienen estos individuos y grupos por esa influencia) con la Antropología cultural. Suena muy interesante su actual proyecto: un estudio etnográfico de Youtube, cuya evolución se puede chequear acá.
Pero volvamos a los jóvenes. El video de Wesch, titulado Una visión de los estudiantes hoy es revelador sobre los hábitos a la hora de cifrar niveles de lectura, consumo de medios y actividades rutinarias de este grupo humano. El estudio, resumido en este clip de poco menos de 5 minutos, deja bastante a la reflexión. Los universitarios participantes en la investigación leerán un promedio de 8 libros este año, 2.300 páginas web y 1.281 perfiles de Facebook (la red social cada vez más popular en Ecuador y que le está quitando clientes a Hi5). Además, escribirán 42 páginas físicas para las clases este semestre pero más de 500 páginas de correos electrónicos. Algo más: pasan 3,5 horas al día online, 1,5 viendo televisión, 2,5 escuchando música, 2 horas en el celular y 3 más en clases. En resumen, como se recalca en el video: son multifacéticos.
Me dirán que esa visión estudiantil es del primer mundo. Hace poco leía un comentario de una apreciada colega, que recalcaba que hay otras realidades y que en Ecuador la conexión a internet es escasa aún. No lo dudo. Pero tampoco dudo que el crecimiento del acceso es exponencial y mucho más aún cuando se han abaratado los costos de la conexión por una política oficial. ¿Alguien, en 1993, el año del ingreso de la telefonía celular al país, vaticinaba que en algún momento habrían más teléfonos celulares que líneas fijas en Ecuador? Chequeen la abrumadora diferencia.
¿Se acuerdan de esa época, la de los raspahielos, en que el que tenía el lujo del celular te quería pegar si es que lo llamabas para una tontería porque él pagaba hasta la llamada entrante?
Creo que hay que pensar en el ahora. Basta ir a un cyber y verlo repleto por las tardes de jóvenes que se pasan horas bajando música, interactuando en sus redes sociales, chateando con cámaras web. ¿Esos jóvenes nos leen? ¿leen nuestros medios impresos? ¿cómo nos estamos comunicando con ellos? ¿O los estamos perdiendo? ¿Cómo los atrapamos?

jueves, noviembre 27

RSS, una poderosa herramienta para estar informados

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Llega un momento en que la avalancha de información que recibe un periodista es imposible de controlar. La ola, inmensa, lo inunda todo si es que no se la organiza de alguna forma y puede dejar damnificados. Pero siempre habrá aliados, ahora diferentes a la pluma y al cuadernito de notas. La tecnología trae herramientas espectaculares para el oficio. Sé que muchos de ustedes ya conocerán de esto, pero mi experiencia personal de periodista de una redacción es ver diariamente a la mayoría de mis colegas desesperados por no poder consumir de una manera más eficiente los cientos de cables, mails, alertas o mensajes de celular que recibimos. Es una telaraña eterna que nos rodea y que, a veces, no nos deja ver bien el bosque por estar moviendo las ramas. ¿Cuál es el resultado de esa maraña de infoxicación, como le llaman algunos teóricos? Que muchas veces pueden tomarse decisiones de edición con una visión aún más parcelada de ese todo inalcanzable. Algo de esa angustia (que no se ha ido ni se irá por supuesto) me pasaba hasta que conocí los RSS. ¿Qué son? Los expertos pueden saciar de manera más técnica las dudas. Esta guía puede ayudar. En términos sencillos y para no complicarnos tanto el RSS son las siglas de Really Simple Syndication, que como su nombre lo indica quiere hacerlo todo Really Simple (Verdaderamente Simple). ¿En qué nos ayuda? Hagan de cuenta que es una tecnología que se ayuda de un software al cual lo vamos a alimentar de la información que queremos recibir y que es de nuestro interés periodístico o de puro lector. Este programa, a medida que le vamos agregando cada uno de nuestros deseos informativos, puede rastrear en el internet la información, constantemente actualizada, de los websites de su interés o hacer seguimiento de algún tipo de personaje o marca que haga noticia diariamente en cualquier sitio web del mundo. Si alguien es reportero deportivo y cubre a Emelec, puede organizar un canal de RSS sobre todas las entradas que se hagan en internet de la palabra Emelec. Es tremendamente poderoso para estar eternamente informados con lo último de lo que se esté hablando o conociendo.
¿Cómo llegar a alimentar los RSS de mi interés? En Yahoo! o Google hay facilidad extrema para usar sus plataformas y añadir nuestros RSS a partir de las cuentas personales de mail de estos dos sites. Personalmente me gusta Google. Luego de abrir una cuenta en Gmail, el programa que ejecuta los RSS es Google Reader www.google.com/reader, una plataforma muy amigable y en la que cada una de las entradas de nuestros sitios favoritos aparecen en un formato muy similar al de la bandeja de entrada de un correo electrónico.

Mi página de Google Reader se ve así:















Google Reader me parece muy sencilla, atractiva incluso con el idioma, porque puede personalizarse en español. Basta con poner The New York Times, CNN, El Universo, El Comercio o El Telégrafo o la palabra que se desee en el espacio donce dice "añadir descripción" y aparecerá un feeder (o alimentador) para añadir los sites o secciones específicas que desee agregar.
Google o Yahoo! no son obviamente las únicas opciones. Otros softwares como http://www.netvibes.com/ o http://www.pageflakes.com/
también brindan plataformas interesantes en inglés, que tienen la misma ventaja de las anteriores, de que pueden ser revisadas en cualquier computadora con acceso a internet. Y para los que han sucumbido al internet móvil con los famosos Smartphones (tipo BlackBerry), un software genial y de mucha rapidez es Viigo http://viigo.com/home Se puede bajar, gratis, en estos aparatitos que cada vez generan mayor adicción.
Les dejo la inquietud entonces de los RSS. Yo, como ustedes lo han de estar haciendo, sigo descubriendo novedades y aprendiendo de esta tecnología que ayuda un montón a echar una mirada a ese todo que jamás podrá ser consumido totalmente.