
Jorge Ortiz, presentador de televisión de Teleamazonas.
Tomado de eluniverso.com
No es cuestión de que nos caiga bien o mal. Porque a algunos críticos, e incluso colegas, les he escuchado el argumento de que el periodista ecuatoriano Jorge Ortiz es antipático.
No voy a entrar en ese análisis. No interesa. Lo que sí me parece vital es decir que no creo en la generalización. No creo en que deban, cada sábado, meternos en el mismo saco a todos los periodistas y que de repente todos seamos como Jorge Ortiz. Así, sin matices.
El presentador de televisión de Teleamazonas se equivoca demasiado. Se endurece en demasía, prejuicia en demasía. Estigmatiza en demasía. Utiliza el recurso de la exageración en sus palabras, en su rictus, en su tono de voz. En su compostura. Y nos hace daño a los demás. Cuando aparecen estos yerros, esa postura, esa ritualidad de todas las mañanas, ese ir y venir de entrevistados que a veces marcan agendas noticiosas en el Ecuador y que tocan intereses del poder, nos están generando una injusta etiqueta a toda la prensa.
No creo en el periodismo de hígado. Ese que destila odio al entrevistar. O el que no hace una pausa en medio del vértigo para tratar de ponerse una cubeta de hielo en la cabeza para bajar nuestras humanas pasiones. El fastidio, el odio, el prejuicio, el rencor, no son contundencia. Y no deberían ganar espacio fácil ni tener licencia absoluta porque se dicen en espacios de opinión. Esa contundencia se gana en base a estar informado, a contextualizar, a repreguntar en el momento oportuno, cuando ese poder que quiere ocultar algo nos quiere tomar como ingenuos. El resto es del televidente, del lector, del oyente. Los hechos, la interpretación de esos hechos (porque no somos simples abridores y cerradores de comillas) son los que mandarán. Los que harán que esa audiencia tome su decisión.
Jorge Ortiz nos hace daño cuando extravía su postura. Cuando va más allá de ese periodista bien formado, de amplia cultura general que es. De ese comunicador que ha desarrollado una carrera interesante por varias décadas en el Ecuador. Jorge Ortiz nos hace daño cuando se deja tentar por la revancha de contestar los insultos que le hacen cada sábado. Debe ser muy difícil su posición. Sin lugar a dudas. La tentación, el coraje, deben ser muy fuertes.
Pero también es difícil la posición de los periodistas que caemos en la etiqueta injusta de la generalización desde el poder. De aquellos que cada vez tienen mayores problemas en las dependencias públicas para acceder a información. De los que reciben insultos día a día con un "prensa corrupta" como caricia auditiva.
Es un asunto para debatir. Vía Facebook, algunos periodistas respondieron a un tweet que generó este post. Les dejo sus reflexiones:
Paúl Mena, Corresponsal en Ecuador de la BBC y profesor universitario
"El rol de los periodistas no es ser oposición ni tampoco servir de cajas de resonancia del gobierno. Los periodistas tenemos que hacer periodismo, ni más ni menos".
Rubén Darío Buitrón, Editor de Información de Diario El Comercio
"No se trata de carisma ni de quién es más fuerte o más débil. Se trata de hacer periodismo y no partidismo de oposición. Por eso yo no creo en el "espíritu de cuerpo". ¿Cómo defender a Jorge Ortiz si desde su espacio en Teleamazonas contraviene los principios básicos del periodismo y con su acción nos hace daño a todos?
José Olmos, periodista de Diario El Universo
"Jorge Ortiz y algunos otros colegas parecen empeñados en dar de comer al hambriento. Hay periodistas que hoy más que nunca luchamos por demostrar que se pueden hacer bien las cosas, que investigamos, que contextualizamos, que nos partimos el alma para hacer buen periodismo. Pero estos otros quieren figurar como los abanderados de la libertad de expresión y caen feo. Ese tipo de ayuda, no, gracias".




